Image Hosted by ImageShack.us Que cobijo tan magnífico ofrecen los árboles, cuanta alegría y paz puede respirarse a su lado, cuanto amor…

¿Quien no ha sentido la necesidad de apoyar la espalda contra la corteza de un grueso y viejo árbol?, parece como si la pesada carga que en muchas ocasiones debemos soportar se aliviara, parece como si el árbol nos cantara una nana silenciosa, pero llena de amabilidad y amor. Sus ramas se mecen con el viento susurrando palabras que nos reconfortan y entonces, sin darnos cuenta nos quedamos dormidos.

Los árboles que son el sustento de la tierra, nos ofrecen tantas cosas que a veces ni si quiera nos damos cuenta de ello. Con su madera, el hombre mantuvo el fuego encendido para darse calor en las frías noches de invierno y cocinar los alimentos, sus frutos ricos y sabrosos llenan nuestro vacío estómago dándonos energía para vivir, su copa ofrece sombra durante el día y protege por la noche.

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En nuestros días aún seguimos sirviéndonos de ellos, nos son tan necesarios como antes, a pesar de que el fuego para cocinar lo trae la electricidad o el gas. Los árboles son parte de nuestra existencia, nuestra vida está unida a ellos y sin ellos de nada serviría seguir.

El verde relaja la vista y los pensamientos funestos se desvanecen cuando estamos cerca de ellos, a los niños les gusta jugar cerca de los árboles y todos sentimos la necesidad de apoyarnos en su seguro tronco.
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