La flora mediterránea más cerca de nosotros
Paisajismo

Si todos los ayuntamientos prestaran más atención, nuestros jardines públicos estarían repletos de la diversidad de la flora mediterránea que por su naturaleza son más sostenibles, gastan menos agua y reducen el uso de pesticidas.
Poner césped en los jardines es un gran error, necesitan gran cantidad de agua durante el verano para mantenerlos verdes y frescos ya que a nadie le gusta ver un césped achicharrado, seco y muerto durante los meses de verano donde no recibimos ni una gota de agua.
Existe una fundación dedicada a la conservación de la flora y la fauna mediterránea llamada Fundem (
www.fundem.org), que sabe que es imprescindible cambiar los conceptos de jardín que poseen los gestores de parque.

La jardinería urbana es importante y lo ideal sería utilizar plantas autóctonas que están perfectamente adaptadas a nuestro clima. En nuestros parques debería estar presente especies semiforestales propias del bosque mediterráneo como las encinas, pinos y plantas aromáticas (romero, lavanda, tomillo, etc.) de reducido consumo de agua. Hay que olvidarse de que un jardín bonito es aquel que está compuesto de plantas tropicales y pasarnos a la flora autóctona, por ejemplo, el algarrobo es perfecto para dar sombra y consume poco agua; el romero rastrero y el tomillo aguantan bien los meses calurosos, el lentisco y el brezo son plantas ideales para los jardines.
La xerojardinería se dedica al uso de plantas de bajo consumo de agua, dentro de esta categoría se encuentra la flora mediterránea autóctona perfectamente adaptada al clima y al suelo, sólo necesita riego en los jardines los dos primeros años.

Polémica sobre la jardinería autóctona
Leyendo un artículo de un fascimil de naturaleza, hay quien no está de acuerdo con descartar las especies florales alóctonas a favor de las autóctonas, y llama a esto racismo ambiental.
Al parecer este señor denomina a quien piensa así de “falsas culturas de ecologistas y paisajistas de tres al cuarto poco informados”, cuando en realidad son personas preocupadas por el cada vez más amenazado matorral mediterráneo y el gasto fútil de los jardines urbanos por mantener vivo su colorido de plantas que no soportan los meses áridos, aconsejan una repoblación de flora más adaptada a nuestro entorno. Existe un gran problema a la hora de introducir especies foráneas, según estudios, la aparición masiva de especies alóctonas sobre las propias del entorno, hacen que estas últimas terminen amenazadas. Muchas especies foráneas consiguen adaptarse al terreno y ocurre igual que con los animales e insectos que invaden un ecosistema, se vuelven una serie amenaza para las especies locales.
Yo me considero a favor de ver romero, tomillo o matas de retama en los jardines, de poder oler el agradable olor de la lavanda o ver crecer la coscoja.