El mítico alpinista español César Pérez de Tudela, va ya camino del Everest, la montaña que nunca le permitió subir.

Preparando esta nueva expedición se hace acompañar por su hijo Bruno, afincado en Sierra Nevada, como no, ha heredado el amor a las montañas y vive en una de las más altas de nuestro país.

Este viaje está lleno de incógnitas, pues es difícil saber si se podrá o no escalar la cumbre más alta del mundo. El Chomolunga (nombre que recibe el Everest en tibetano), tiene restringido el acceso por la vertiente tibetana ya que el gobierno chino ha cancelado todos los permisos el día 11 de marzo. Causas: problemas medioambientales.

Pero, la realidad es bien distinta. China no quiere ninguna expedición husmeando en el Tíbet, donde se viven fuertes conflictos de soberanía y además, quiere subir la antorcha olímpica a la cima ¿arderá la llama a 8.846 mts. de altitud?

Decir de nuestro montañero más incombustible, que tiene 68 años, ha vivido más tiempo en las alturas que en las ciudades y ha sido en las montañas donde ha vivido sus más penosas pérdidas. Ahora, a esta edad en la cual la mayoría de los de su quinta dan de comer a las palomas, él se propone subir a la montaña que nunca le dejó ascender, nunca ha conquistado la cima de la “Diosa Madre”, en las faldas del Everest ha sufrido varios reveses y uno de ellos fue un infarto. Su hijo Bruno fue quien le rescató en aquella ocasión y ahora le acompaña en esta nueva aventura.

César está recientemente operado del corazón, padece arritmias y problemas arteriales, pero se niega a quedarse arrinconado.

“Creo que no tengo la edad de mi partida de nacimiento, sino la edad de mi espíritu. Si tuviera la edad del DNI, ya no debería ir al Everest”.