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La vileza del hombre no tiene límites, ni en lo más nimio deja de ser cruel, ya pueda cometer actos que nos repugnan como violar a una niña de tres años, golpear hasta la muerte a un vecino por haberlo mirado mal o degollar a una mujer por no desear su compañía, que no tiene límites sus actos inhumanos.
En Málaga la Guardia Civil a intervenido tres grandes bolsas de viaje en la bodega de un autobús con destino a Madrid, en el interior de las maletas no había drogas, sino unos cien pajarillos que iban a ser vendidos en el mercado negro en la capital de España.

En total iban 86 jilgueros, 11 pardillos, 3 verderones y un nido con cuatro pollos de jilgueros. El individuo pretendía sacar unos 2.000 euros, pero ahora el SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza), los pondrá en libertad.

Este delito contra la Ley de Flora y Fauna puede ser algo casi irrisorio comparado con otras crueldades mayores, pero cada vez pienso más en que la estupidez del hombre está intriséncamente unida a su avaricia, cuanto más avaro más estupideces se comente.