Estoy de acuerdo que para realizar caminatas en un medio natural, como puede ser la montaña, un día soleado es lo más recomendable, sin embargo, cuando las nubes ocultan el sol deslumbrante y la niebla oscurece el paisaje, es entonces cuando la naturaleza nos ofrece otra perspectiva, otra luz, otras sombras…, nos movemos entre lo gris y lo que no se puede percibir con claridad y rocas, árboles y plantas se cubren de un misterio que hace crecer nuestra imaginación.
El entorno cubierto por la niebla se vuelve mágico y extraño, los sonidos vienen amortiguados, no se puede vislumbrar el sendero que se pierde entre la grisácea luz y si a esto se une a un paraje de por sí ya sobrenatural, como puede ser el Parque Natural del Torcal en Antequera, Málaga, es todavía más sobrecogedor y encantado.
Las fantasmales formaciones rocosas de este paisaje kárstico se vuelven aún más enigmáticas.